Lo Peor después de una Batalla Perdida

El día de hoy estaba en el aeropuerto en la fila para hacer mi chequeo de maletas, sin embargo la línea era tremendamente larga producto de varios vuelos, lo que prometía que estaría ahí no menos de 40 minutos en compañía de mi esposa y todas nuestras maletas –eran varias-. Por desgracia nuestro equipaje no es de esos en los que uno se puede sentar ya que tiene la peculiar habilidad de abrirse cuando esto sucede, algo que no me estaba alentando en lo mas mínimo. Por esta razón, como muchas personas hacen hoy en día,  decidí ver que había en mi teléfono móvil.

En mi móvil tengo varias aplicaciones, muchas de las cuales no conozco, sin embargo hay una que me sirve cada vez que me encuentro en esta situación o en situaciones parecidas. Se trata de una aplicación que recopila dichos, frases y citas de aquellos a quienes el usuario admira más, algo que sabe debido a que todos los teléfonos estas conectados a nuestro computo y es así como nos conocen nuestros aparatos de comunicación. La primera cita que salió leía : “ Después de una batalla perdida lo peor es una ganada”.

Esta cita es por el Duque de Wellington quien la dijo después de vencer en el campo de batalla de Waterloo aquel 18 de Junio de 1815 en los campos de Bélgica. La batalla  fue un verdadero infierno y dejo un total de arriba de sesenta mil muertos en el transcurso del día. Al inicio del día, el duque de Wellington ocupo el campo de batalla con 120 mil soldados británicos; holandeses y alemanes para hacer frente a Napoleón Bonaparte quienes tenía un total de 130 mil soldados, casi todos de la nueva generación. Ambos hombres tenían su sequito de generales y oficiales de alto mando.

Aquel día, Wellington entro con un sequito de 20 oficiales del círculo cercano, incluyendo al prometido de su hija cuyas órdenes eran siempre estar cerca del duque y decirle la hora cada hora además de despachar órdenes a los mensajeros que llegaran por la retaguardia para hacer llegar sus órdenes a todo el perímetro del frente. Al final del día 30 mil soldados británicos yacían muertos en el campo de batalla y mas de el doble de franceses : de su sequito de oficiales cercanos de alto mando no quedaba ninguno.

Al término de la batalla, el duque tuvo que regresar a sus centro de mando donde se encontraba su cama, su escritorio y todos sus documentos de importancia, incluyendo un pergamino con los términos de la rendición francesa redactada por el consulado británico en Brúcelas unos días antes.  Para llegar a aquel lugar tuvo que cruzar todo el campo de batalla en las horas cuando comenzaba a caer el sol. Llegando a su cuartel general, el duque de hierro se soltó a llorar como un niño pequeño cuando llego su doctor. Unos minutos después, recobro la compostura y callo profundamente dormido hasta el día siguiente en su uniforme y lleno de lodo. Cuando despertó fue cuando pronuncio “ Después de una batalla perdida lo peor es una ganada”.